miércoles, 28 de enero de 2009




Érase una vez un chico.
Un chico embrujado y muy extraño.
Algo tímido y de expresión triste,
pero muy sabio.
Eso sí.
Un buen día.
Un mágico día se cruzó en mi camino.
Y mientras hablábamos de muchas cosas,
me dijo esto:
Lo más grande que te puede suceder
es amar y ser correspondido.

No hay comentarios: