En vez de fingir,o, estrellarme una copa de celos,se le dio por reír.De pronto me vi,como un perro de nadie,ladrando, a las puertas del cielo.Me dejó un neceser con agravios,la miel en los labios y escarcha en el pelo.Tenían razón mis amantes en eso de que, antes,la mala era yo,con una excepción:esta vez,yo quería quererlo querer y el no.Así que se fue,me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas.Desde el taxi,y, haciendo un exceso,me tiró dos besos..uno por mejilla tanto lo quería,que, tardé, en aprender a olvidarlo, diecinueve días y quinientas noches.Dijo hola y adiós,y, el portazo, sonó como un signo de interrogación,sospecho que, así,se vengaba, a través del olvido,Cupido de mi.No pido perdón,¿para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa...siempre tuvo la frente muy alta, y la lengua muy larga y Me abandonó,como se abandonan los zapatos viejos,destrozó el cristal de mis gafas de lejos,sacó del espejo su vivo retrato,tanto lo quería,que, tardé, en aprender a olvidarlo, diecinueve días y quinientas noches.Y regresé...
sábado, 7 de febrero de 2009
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