lunes, 2 de noviembre de 2009

Y cuando la abrazaba era algo mágico, las hadas y duendes sonreían de felicidad, podíamos estar horas y horas abrazados sin que nada ni nadie nos molestara, sintiéndonos fuertes,protegidos,amados,sin que ni siquiera una bomba pudiera separarnos,sintiendo que lo nuestro era para siempre